Ciclistas, peatones y motoristas, el 50% de víctimas mortales

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  • En los últimos seis años, los vulnerables suman unos 10.000 fallecidos, de los cuales la mitad fueron motociclistas (casi 5.000), unos 4.200 fueron peatones y alrededor de 700 ciclistas

Según las conclusiones un estudio de Fundación Línea Directa, en colaboración con Centro Zaragoza, en una década (desde 2007 a 2016) las muertes de usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motoristas) han sumado 10.000. De estos, la mitad (casi 5.000), fueron motoristas; unos 4.200, peatones y alrededor de 700, ciclistas.

Además, el repunte general de la siniestralidad que se vive en España en los últimos años parece haber afectado especialmente a estos usuarios. De hecho, desde 2012, la mortalidad de estos colectivos (peatones, ciclistas y motoristas) se ha incrementado en un 6% y suponen ya casi el 50% de los fallecidos en accidentes de circulación en España, 6,5 puntos más que en 2007, una muerte silenciosa de la que las campañas de concienciación no suelen hacerse eco, volcadas casi siempre en los conductores de coche y en sus accidentes.

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Vulnerabilidad

Al definir el concepto de “usuarios vulnerables”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que son todos aquellos usuarios de la vía que, en caso de accidente, “carecen de un escudo protector”, por lo que los impactos son absorbidos directamente por el cuerpo de la víctima. A esa vulnerabilidad natural, se le une el importante repunte en la lesividad vivido en la última década, que alcanza un 12,4% y que, en los últimos cuatro años, ha alcanzado cotas alarmantes. De hecho, los usuarios vulnerables lesionados en accidente de tráfico se han incrementado desde 2012 en un 49% en el caso de los ciclistas, un 33% en el de los motoristas y un 17% en los peatones.

Lesiones habituales

Además, con el objetivo de analizar la lesividad específica de cada uno de estos colectivos, la Fundación Línea Directa y Centro Zaragoza han estudiado con detalle más de 500 reconstrucciones periciales de accidentes muy graves con motoristas, peatones y ciclistas implicados. Los motoristas heridos sufren la mayor parte de sus lesiones en todo el cuerpo y en las extremidades inferiores, que suelen producirles fracturas bilaterales del fémur, tibia y pelvis y lesiones en la tibia proximal o fémur distal. Por su parte, los peatones sufren más golpes en la cabeza y en las piernas, que suelen traducirse en los Traumatismos Craneo-encefálicos y en fracturas muy graves. Por último, los ciclistas reciben sufren más heridas en las extremidades inferiores y en la cabeza, lo que explica la lesión mortal más frecuente, que son los Traumatismos Craneo-encefálicos graves (TCE).

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Cataluña, Baleares y Madrid, las zonas más peligrosas

Por Comunidades Autónomas, Cataluña, Baleares y Madrid tienen los índices más altos, debido, entre otros factores, a la mayor penetración del parque motorista urbano y la mayor afluencia de peatones. En el lado opuesto se sitúan Navarra y Castilla-La Mancha, con los índices más bajos.

Comportamiento de los usuarios vulnerables

Según los conductores españoles, los usuarios vulnerables no cumplen las normas, especialmente los ciclistas y motoristas, que son los colectivos peor valorados. Una percepción que no se corresponde con la realidad, ya que, según los datos de Línea Directa Aseguradora, cedidos a su Fundación para este estudio, solo el 13% de los peatones son responsables de los accidentes de los dos últimos años. Un porcentaje que asciende al 25% en el caso de los ciclistas y al 41% en el de los motoristas, todos muy por debajo del porcentaje de culpa del resto de vehículos.

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FUENTE: revista.dgt.es

 

Peligros en invierno – infografías

Placas de hielo en la calzada:Imprimir

Uno de los momentos más delicados de la conducción durante el período invernal se produce con la aparición del hielo. Le contamos dónde puede estar situado y cómo afrontar la difícil situación de pisar una placa de hielo en la calzada.


La distancia de frenado se alarga:Imprimir

Las condiciones climatológicas también influyen en la distancia de frenado. Sobre suelo mojado, la adherencia es menor y, por tanto, la distancia que el automóvil recorre hasta que logramos detenerlo se incrementa. Esta imagesinfografía compara los metros que se recorren, antes de detenerse, en una frenada a 50, 90 y 120 km/h. Y también el número de accidentes que se producen durante el período de mal tiempo


La adherencia baja y puede aparecer el aquaplaning:

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Le explicamos cuánto baja la adherencia en los suelos ‘invernales’ en función de la velocidad y la cantidad de agua caída. Y, claro, cuándo y por qué aparece el temido aquaplaning.

 

FUENTE: revista.dgt.es

La mitad de conductores no señaliza los adelantamientos

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  • El 14% de los conductores sufre el síndrome del carril izquierdo, es decir, viajan por él sin estar realizando ningún adelantamiento

Autopistas, filial de Abertis en España, ha presentado los resultados del estudio “Observatorio sobre comportamientos de los conductores en la red de Autopistas 2018”. Este informe es el segundo que elabora la compañía, lo que permite comparar los datos de este año con los de 2017. Uno de los comportamientos que más ha empeorado respecto al periodo anterior es el del uso de los intermitentes en los adelantamientos. Según el estudio, el 53% de los conductores no señaliza su intención de sobrepasar al vehículo precedente, mientras que el 67% no lo hace cuando pretende regresar al carril de origen. Estas cifras suponen un aumento del 14% y 18%, respectivamente, en comparación con los datos del Observatorio anterior.

Traffic on the highway

La circulación con exceso de velocidad también es habitual en estas vías. Un 38% de los vehículos ligeros supera el límite máximo permitido, mientras que en el caso de vehículos pesados y autobuses la cifra se sitúa en el 36 y 19%, respectivamente. Viajar a ritmos superiores a los legalmente permitidos, no solo conlleva una sanción con posibilidad de pérdida de puntos, sino que también incrementa el riesgo de sufrir un accidente.

Distancia de seguridad y uso incorrecto de carriles

Otro factor recurrente en los choques por alcance posterior es no mantener la distancia de seguridad. Según el informe de Autopistas de 2018, un 20% de los conductores no la respeta, lo que supone un 4% más que en 2017. Cuanto más rápido se circula mayor debe ser la separación entre vehículos. Para calcular cuál es la correcta, es recomendable que pasen dos segundos (tres en vías mojadas) desde que el coche que nos precede pasa por un punto hasta que pasamos nosotros. De este modo podemos garantizar que tendremos espacio suficiente para realizar una frenada de emergencia sin colisionar con el vehículo delantero.

El Observatorio también pone de manifiesto el uso incorrecto que realizan los automovilistas de los carriles. El 14% de los usuarios sufre el síndrome del carril izquierdo, es decir, viajan por él sin estar realizando ningún adelantamiento en una vía de dos carriles en el mismo sentido. Según indica el artículo 31 del Reglamento General de Circulación, en vías fuera de poblado con más de un carril en el mismo sentido, “se circulará normalmente por el situado más a la derecha, si bien podrá utilizar el resto de los de dicho sentido cuando las circunstancias del tráfico o de la vía lo aconsejen, a condición de que no entorpezca la marcha de otro vehículo que le siga”.

Distracciones y cinturón de seguridad

En lo referente al manejo del teléfono móvil, el estudio determina que el 3% de los conductores lo manipula mientras conduce por autopista, pero aun así destaca que la cifra pone en riesgo a todos los usuarios de la carretera. “Se trata de una imprudencia porque hace perder la precisión, la atención en la carretera, y aumenta el riesgo de invadir carriles y el arcén, entre otros”, ha apuntado Cristina Zamorano, responsable del Centro de Seguridad Viaria de Autopistas, que ha hecho hincapié en que conducir a 120 km/h marcando un número de teléfono supone recorrer casi medio kilómetro a ciegas.

Por último, queda mencionar el uso del cinturón de seguridad, que es obligatorio para todos los ocupantes de un vehículo. A pesar de que prácticamente todos los conductores lo utiliza (solo un 0,1% no lo lleva), la cifra se reduce en los asientos traseros. Un 11% de estos pasajeros no se lo abrochan. Este dato, aunque es negativo, es mejor que el detectado en 2017, cuando la cifra ascendía al 20%. De todos modos, hay que seguir sensibilizando sobre los beneficios del uso del cinturón, que reduce a la mitad el riesgo de morir en accidente.

FUENTE: revista.dgt.es

No veo nada

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  • La niebla acentúa la falta de visibilidad y convierte en un grave problema ver… y ser vistos
La niebla nos lleva a situaciones de inseguridad que no son fáciles de gestionar… En el periodo invernal de los los últimos años (2013-2016) se produjeron 1.062 accidentes, con un total de 46 fallecidos a treinta días. Y eso con una conducción que suele ser prudente porque obliga sí o sí a conducir levantando el pie del acelerador…  Sin embargo, la falta de visibilidad, de agarre, de ser vistos… convierte la conducción muchas veces en una situación extrema que, salvo que uno pueda parar en zona segura y esperar a que pase, complicado la conducción.
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■ PELIGROS
• Se conocen las zonas donde pueden aparecer, incluso las horas, pero suele dar la cara por sorpresa…
• En los casos de nieblas más intensas, la visibilidad se reduce hasta impedir que el conductor pueda ver más allá de unos metros.
• Esto ya de por sí nos lleva a una situación bastante ‘límite’, pero no es solo que no veamos; el peligro está también en que otros conductores tampoco nos ven a nosotros. 
■ QUÉ HACER  
• Lo primero, encender las luces antiniebla para ver y que nos vean.
• No debe usar las luces ‘largas’: estas ‘rebotan’  en las gotas de agua que forma la niebla y producen un efecto espejo.
• Debe reducir de forma drástica la velocidad para adaptarla a su campo de visión: cuanto menos vea, más debe reducir la velocidad de circulación.
• Use más que nunca como ‘guía’ las marcas longitudinales y laterales de la carretera.
• Ojo con el uso de las luces antiniebla cuando ésta reduce su intensidad o desaparece: son muy, muy molestas para los demás conductores.

Más que mala visiónAdemás de los riesgos de reducción de la visión por la niebla, ésta humedece también la calzada y la convierte en mucho más deslizante, por lo que la conducción debe ser prudente. Además, si se reducen las temperaturas, las gotitas sobre el asfalto pueden convertirlo en una pista de patinaje.   

FUENTE: revista.dgt.es

Consejos para conducir con lluvia

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Aumenta tu precaución al volante.

La conducción con lluvia es delicada y requiere una mayor atención al volante ante la disminución de la adherencia de los neumáticos con la carretera. El asfalto se vuelve deslizante y se crea una película de agua, cuando las precipitaciones son elevadas, que pueden producir el temido aquaplaning, lo que nos obliga a extremar la atención. También porque la suciedad del firme mezclada con el agua, cuando la lluvia no lo ha limpiado suficientemente, hace las carreteras más resbaladizas.

Para reducir el riesgo de accidente, el Real Automóvil Club de España-RACE te recuerda algunos consejos para conducir importantes.

El coche siempre a punto

De cara a conducir con lluvia, en unas conducciones climatológicas adversas, debemos de poner especial cuidado en una serie de elementos de nuestro coche para permitirnos circular con seguridad.

Neumáticos, perfectos

Siempre, pero especialmente cuando llueve, deberemos tener los neumáticos en buen estado. Son el punto de contacto de nuestro coche con el asfalto, de ahí la importancia de este factor. Los neumáticos deben tener los canales del dibujo con la profundidad exigida para poder evacuar con efectividad el agua sobre el que pisan. La profundidad mínima que marca la ley del dibujo de un neumático es de 1,6mm aunque, con fuertes lluvias, por debajo de 3mm se compromete la evacuación efectiva de agua por los canales. Y también es importante que mantengamos los neumáticos hinchados a la presión adecuada. Si la presión está por debajo, el dibujo de la banda de rodadura se deformará más de lo conveniente, reduciendo la efectividad a la hora de evacuar el agua por los canales de drenaje, además de que los flancos laterales pierden consistencia en los apoyos en curva.

Para conducir con lluvia, cuanto mayor sea la profundidad del neumático respecto a su origen, mayor será la capacidad para evacuar el agua y reducir un posible aquaplaning, además de mantener una mejor dirección y tacto de volante.

Vigila los amortiguadores

El estado de los amortiguadores resulta siempre esencial para conducir con seguridad nuestro vehículo, ero aún más lo es en conducción con lluvia. Los amortiguadores son esenciales en el comportamiento del coche, en controlar los movimientos de la carrocería y el óptimo tacto de dirección que nos permita mantener el eje delantero y el trasero sin pérdidas de adherencia. Unos amortiguadores en mal estado no sujetarán con la firmeza necesaria la carrocería para evitar los movimientos verticales y laterales que pueden modificar la trazada, ni permitirán una reacción adecuada ante un movimiento, aún con la ayuda del control de estabilidad (ESP) obligatorio en todos los coches que se venden actualmente.

La importancia de los frenos

En conducción con lluvia, con la calzada mojada, la efectividad de los frenos disminuye y las frenadas se alargan notablemente. Es importante tener los frenos en buen estado, que nos permita mantener un tacto adecuado del pedal para no bloquear las ruedas y obligar a actuar constantemente el ABS. Pastillas, discos y la presión del circuito de frenado deben estar en las condiciones adecuadas para que la seguridad no se vea alterada en cualquier circunstancia y más cuando la calzada está deslizante con la lluvia.

Ver y ser vistos

En conducción con lluvia la visibilidad se reduce, con unas condiciones de luz más precarias y las gotas arreciando contra el parabrisas, situación ésta delicada cuando las precipitaciones son elevadas. De ahí que los limpiaparabrisas deban siempre estar en buen estado de uso. A pesar de que tengan poco uso, la goma enseguida se reseca y pierde efectividad, reduciendo la capacidad de barrido y comprometiendo la visibilidad adecuada. Además el nivel del líquido del depósito del limpiaparabrisas debe ser el adecuado, incluyendo algún tipo de anticongelante para limpiar la suciedad con mayor efectividad.

Otro factor importante para la conducción con lluvia son las luces, sobre todo para ser vistos. Los faros con luz diurna son cada vez más habituales en los coches nuevos pero, si no, cuando las precipitaciones son elevadas conviene poner las luces de cruce para ser vistos. No así los antinieblas, que con el agua dispersan su luz creando reflejos desagradables al resto de conductores con su potencia luminosa.

Que no se empañen los cristales

Y en el interior, el sistema de climatización debe funcionar en condiciones, con los difusores de aire para los cristales limpios, que permitan ser efectivos a la hora de eliminar el vaho. Lo mejor para evitar el empañado de los cristales es abrir un poco la ventana y activar el aire acondicionado y, si tenemos la posibilidad de fijar la temperatura, hacerlo a 20º – 21ºC.

Cuidados en la conducción

La lluvia modifica las condiciones de la calzada y también la visibilidad, por lo que a la hora de conducir debemos tenerlo en cuenta y aplicar una serie de pautas para circular con seguridad.

Adecúa la velocidad

Lo primero que deberemos hacer al conducir con lluvia es reducir la velocidad, adecuándola al estado de la calzada. Y aumentar la distancia de seguridad para evitar el “efecto spray”, el agua pulverizada que sale de las ruedas del coche que nos precede al evacuar el agua, o de aquellos que nos rodean, reduce la visibilidad, por lo que veremos más tarde cualquier maniobra extraña que se produce a nuestro alrededor o del coche que va delante.

El pedal del freno, con suavidad

Por otro lado, con los frenos mojados, la distancia de frenado aumenta. Y también lo hace la posibilidad de bloquear las ruedas, a pesar del ABS, lo que nos obliga a tratar el pedal de freno con más suavidad. Cuando nos acerquemos a un viraje o a una curva, deberemos anticipar la frenada y realizarla con la dirección lo más recta posible para evitar las inercias laterales que comprometan la direccionalidad de las ruedas. Cualquier cambio de dirección o maniobra deberá ser lo más suave posible para evitar reacciones bruscas o inesperadas de nuestro vehículo en conducción con lluvia. Los cambios de carril se deben hacer de manera progresiva, y más con la calzada mojada. Y siempre marcando la maniobra con los intermitentes.

Cuidado con la señalización horizontal

La pintura blanca que demarca los límites de la carretera y la división de carriles con lluvia resulta especialmente delicada, especialmente para las motos. Debemos intentar no pisarlas con el coche o la moto en apoyo, con la dirección girada, ni acelerar cuando tenemos las ruedas de tracción encima de las líneas blancas de la carretera. Cuidado también con los pasos de peatones, con los que ocurre lo mismo pues, aunque la pintura que imprimen en la actualidad tiene más adherencia, con lluvia siguen siendo delicados.

Que no te estrese la lluvia

La conducción con lluvia aumenta la tensión al volante, lo que hará cansarnos más en viajes largos. Reduce el tiempo entre parada y parada para descansar y relajarte.

Cómo evitar el aquaplaning

Cuando el firme de la carretera o vía va perdiendo su capacidad de absorción o cuando las precipitaciones de lluvia son elevadas, se crea una película con demasiada acumulación de agua para que los neumáticos sean capaces de evacuarla al pasar por encima. Es cuando se puede producir el aquaplaning, haciendo que las ruedas se deslicen por encima del agua acumulada. A más velocidad, mayor es el riesgo de sufrir aquaplaning. Si se produce notaremos que la dirección comienza a flotar y, lo primero que deberemos hacer, será reducir la velocidad. No hay que reaccionar utilizando el freno como respuesta, sino levantar el pie del acelerador y sujetar con firmeza el volante. No variaremos la dirección del volante hasta que notemos que notemos que las ruedas recuperan la adherencia.

Importante la ayuda de ABS y ESP

Cada vez más, los coches disponen de la posibilidad de montar diferentes ayudas electrónicas a la conducción que redundan en la seguridad. En nuestro país, todos los coches nuevos que se comercializan están obligados a montar de serie el sistema antibloqueo de frenos, ABS, y el control de estabilidad, ESP. Dos sistemas de gran ayuda en circunstancias de lluvia, pero que por sí solos, en la mayoría de las ocasiones, pueden no resultar suficientes para resolver una situación delicada. En conducción con lluvia lo primordial es adaptar nuestra conducción a las circunstancias aplicando los consejos que aquí explicamos.

 

FUENTE: www.race.es

Las salidas de vía y colisiones frontales causan 652 muertes

Two cars who crashed into another car on a interstate road

El valor del ejemplo

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  • El ejemplo es el valor de mayor peso educativo y su influencia suma fuerzas para el rechazo a conductas de riesgo

Existe preocupación social por el consumo de drogas y otras sustancias psicoactivas. El consumo de drogas es un tema complejo, con fuerte presencia y visibilidad social, y con tentáculos que pueden alcanzar a cualquiera: consumos experimentales (la curiosidad), ocasionales (respuesta a la presión del grupo, exhibicionismos…), habituales y/o compulsivos (los más preocupantes en adolescentes y jóvenes)… La preocupación afecta a las familias, pero también a educadores, usuarios de las vías… Todos hemos oído, visto o leído noticias de la excesiva presencia de sustancias halladas en los conductores en los controles preventivos que se realizan o en encuestas y muestreos científicos. Se ha hablado mucho de la necesidad de impregnar la educación con valores sociales –igualdad, respeto, tolerancia, empatía, solidaridad…–, sin embargo la carga abstracta de los mismos dificulta la comunicación y transmisión didácticade sus posibilidades, bondades y beneficios.
Tal vez un contexto actual y preocupante como la prevención de consumos de sustancias psicoactivas, en general y asociados a la conducción y a la seguridad vial, nos permita concretar y transmitir la necesidad de la educación en valores en los diferentes ámbitos.

¿QUÉ HACER?

• En el ámbito familiar
Admitir y afrontar sin dramas los problemas y conflictos que genera la educación familiar como parte del proceso evolutivo para la transición al mundo adulto. Esta aceptación es el primer paso para la búsqueda de soluciones. Identificar y admitir el riesgo es un ejercicio de responsabilidad, empatía y solidaridad con otras generaciones que recorren un camino ya conocido para los adultos.
• En el ámbito escolar
Afrontar estos temas con naturalidad y transparencia en el aula y facilitar la información necesaria para identificar el problema y sus riesgos. Es importante hacer partícipes a las familias en intervenciones informativo/formativas por el profesorado, dirección del centro y/o expertos, y vestir de normalidad la prevención, la preocupación y la necesidad de afrontar, conocer y tratar esta posibilidad sin que medien la ansiedad por la aparición de síntomas o signos de sospecha; eso sí, el riesgo no hay que buscarlo enentornos remotos y delictivos: es en el día a día donde aparecen con mayor frecuencia.

Consumo de sustancias

FUENTE: revista.dgt.es

Un cigarrillo, dos peligros

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  • “Encender, tirar la ceniza, apagar el cigarrillo… todo causa distracciones y pone en riesgo la seguridad vial”, Fernando Pérez, SEMT.

Encender un cigarrillo lleva 4,1 segundos, lo que implica que, circulando a 100 km/h, se recorren 113 metros sin la atención plena en la carretera.

Fumárselo requiere unos tres o cuatro minutos, es decir, “seis kilómetros con una sola mano bien colocada en el volante, lo que en situaciones normales ya es peligroso de por sí”, indica el doctor José Luis Díaz Maroto, coordinador del grupo de trabajo de tabaquismo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

“Encender, tirar la ceniza, apagar el cigarillo… todo causa distracciones y pone en riesgo la seguridad vial”, señala el doctor Fernando Pérez, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Tráfico (SEMT).

El 60% de los accidentes y el 30% de las víctimas mortales se producen por distracciones, y fumar es una causa frecuente de distracción. Además, “el humo del tabaco altera la capacidad motora y cognitiva, se tienen menos reflejos justo cuando más lo necesitas y así es más fácil sufrir un accidente”, añade el doctor Carlos Jiménez, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Semergen, SEMT y SEPAR se han unido en una iniciativa para concienciar sobre el peligro de fumar en el coche, tanto por las distracciones que genera y su consiguiente peligro para todos los peatones y vehículos, como por los riesgos para la salud del conductor y otros ocupantes.


Irritabilidad, dolor de cabeza…

El humo del tabaco contiene más de 7.000 sustancias (al menos 250 nocivas y 70 cancerígenas). Independientemente de que se abran las ventanillas, éstas quedan retenidas en el vehículo y sus ocupantes seguirán respirándolas durante semanas.

OXÍGENO. Al fumar, se crea monóxido de carbono, lo que lleva a una mala oxigenación. Al recibir menos oxígeno, aumenta la irritabilidad, cansancio, somnolencia, dolor de cabeza, confusiones, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Disminuyen los reflejos y la capacidad de reacción.

ASMA. Las sustancias depositadas en asientos, tapicería y alfombrillas pueden ser cancerígenas y son especialmente peligrosas para los más propensos a sufrir ataques de asma.

RIESGO. A largo plazo, la exposición al humo del tabaco en espacios cerrados como el vehículo aumenta el riesgo de sufrir un ictus, enfermedades cardiovasculares, tumorales y bronquitis crónicas.


No está prohibido fumar… pero sí arrojar colillas

En España no está prohibido fumar en el coche. Sin embargo, si los agentes de vigilancia del tráfico consideran que fumar está generando una distracción que ponga en riesgo la seguridad vial, el conductor puede ser sancionado. El Reglamento de Circulación señala que “el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente en la conducción para garantizar su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía”. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, el 3% de los incendios –21.000 en los últimos diez años– lo originan colillas de cigarrillos abandonadas o arrojadas desde vehículos. Por ello, arrojar objetos desde coches en marcha, incluidas colillas, se multa con 200 € y la retirada de 4 puntos del permiso de conducir.


Los pequeños, más vulnerables

En España, tras la entrada en vigor de la Ley Antitabaco, se ha demostrado que la concentración de nicotina en adultos no fumadores se ha reducido, pero no ha sido así en el caso de los niños. ¿La causa?: en el hogar y en el coche es donde más se fuma y donde más peligroso es para la salud de los más pequeños. Según datos de la OMS, el 30% de las muertes por tabaquismo pasivo en el mundo se da en niños. Así, además de aumentar hasta cuatro veces el riesgo de sufrir cáncer de pulmón en su vida adulta, “los niños expuestos al humo del tabaco pueden sufrir graves problemas de salud como sibilancias, tos crónica, asma, bronquitis, infecciones severas, neumonía, otitis y obesidad”, advierten desde el Consejo General de Enfermería. Por ello, en países como Francia, Reino Unido, Australia, Chipre, Sudáfrica y algunos estados de Estados Unidos y regiones de Canadá está prohibido fumar en el vehículo si se viaja con menores de edad o embarazadas.

 

FUENTE: revista.dgt.es

Cómo leer la etiqueta de un neumático

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La etiqueta europea clasifica los neumáticos en función de tres criterios fundamentales: consumo de carburante, seguridad y ruido ambiental o exterior. Los resultados, para cada uno de los tres parámetros analizados, son declarados por los fabricantes e importadores de neumáticos de cada marca, de acuerdo con los métodos de ensayo definidos en el Reglamento.

Consumo de combustible

Evalúa el nivel de resistencia a la rodadura y de qué forma contribuye a ahorrar carburante. A menor resistencia, mayor optimización de la fuente de energía empleada por el vehículo (carburante) y, por tanto, menor nivel de emisiones de gases contaminantes. La eficiencia de combustible se expresa con letras, desde la A (neumáticos más eficientes) hasta la G (mínima eficiencia). Entre estas dos hay una diferencia de medio litro por cada 100 kilómetros, suponiendo al cabo de su vida útil un ahorro de 200 litros de carburante, según datos de Norauto.

Dadas las restricciones en materia de emisiones de gases contaminantes en la Unión Europea, la venta de neumáticos de clase G quedó prohibida en 2014, y sucederá lo mismo con los de clase F a partir del 1 de noviembre de 2018.

Agarre en mojado

Expresa el comportamiento del neumático en una frenada sobre mojado. Se clasifica también por letras, desde la A hasta la G, y entre ambas clases puede haber una gran diferencia a 80 km/h: los más eficientes tienen una distancia de frenado 18 metros menor. Los neumáticos más seguros tienen más agarre, pero esto supone un mayor consumo de combustible y, al revés, que consuma poco supone un agarre menor. Lo ideal es elegir un neumático equilibrado, que reúna lo mejor de ambas cosas.

Nivel de ruido

La clasificación del ruido exterior de un neumático se expresa en decibelios (dB) y se acompaña de una, dos o tres ondas en la etiqueta en función de si son menos o más ruidosos. Una onda significa un ruido mínimo, 3 dB como mínimo por debajo del límite. Dos ondas, entre 3 dB y el límite permitido. Tres ondas equivale a más de 6 dB (cuádruple de ruido).

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Eficiencia energética

 Al igual que ocurre con los electrodomésticos, los neumáticos también tienen una etiqueta que determina su eficiencia energética, que facilita información estandarizada (la misma en todos los países miembros de la UE) sobre su resistencia de rodadura (y por consiguiente su influencia en el consumo y las emisiones), su capacidad de frenada en superficies mojadas y su nivel de ruido. Está regulada por el Reglamento CE 1222/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, y es obligatoria desde el 1 de noviembre de 2012. Tiene dos objetivos muy claros: aumentar la seguridad y eficiencia medioambiental del transporte por carretera y permitir a los usuarios elegir mejor y con más criterio los neumáticos que se adaptan a sus necesidades y a las de su vehículo.

 

FUENTE: revista.dgt.es

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