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Alergia y conducción: ¿cómo afecta al volante?
24/04/2018

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En España, más de 8 millones de personas sufren algún tipo de alergia, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Es decir, en torno a un 20 por ciento de la población, cifra que va en aumento cada temporada y que en unos pocos años afectará al 50 por ciento de la población mundial, según apuntan algunos estudios.

Irritación de ojos, congestión nasal, picores en la piel, estornudos, picor de garganta, problemas respiratorios, etc. son los síntomas más frecuentes de los alérgicos. Molestias que, sin duda, afectan a la conducción. Hay estudios que alertan de que el riesgo de sufrir un accidente de tráfico aumenta en un 30% con conductores alérgicos. La Dirección General de Tráfico también pone sobre aviso; y es que estornudar durante cinco segundos seguidos mientras se conduce a 90 kilómetros por hora implica dejar de prestar atención a la carretera durante más de 125 metros.

Una crisis de estornudos va asociada generalmente a lagrimeo de ojos, por lo que, en caso de circular a 100 km/h, la distancia recorrida sin mirar a la carretera puede alcanzar los 140 metros. Si el tiempo estornudando se mantiene durante diez segundos, la distancia se duplica.

Las alergias no sólo afectan durante la primavera

En primavera, cuando la mayoría de flores y plantas están en plena polinización, se registra el mayor nivel de polen en el aire. Es un período crítico para los que padecen alergia aunque no el único, ya que también hay muchos alérgicos a plantas que polinizan en otras épocas del año, por lo que la alergia no es un problema solo de los meses de marzo, abril, mayo y junio. En cualquier caso, los alérgicos siempre agradecerán una primavera fresca y lluviosa, porque los síntomas serán más reducidos. En este enlace de la SEAIC puedes consultar la concentración de pólenes en España según zona geográfica.

Las gramíneas son las hierbas que más polen alérgico desprenden, y muchas de estas hierbas crecen en los bordes de las carreteras, además de en campos de cultivo, descampados o praderas. Además de las muchas plantas que florecen en primavera, hay que prestar especial atención al abedul y al fresno en abril y al roble en mayo. Verano es la época en la que florecen muchas hierbas, especialmente los cereales, mientras que en invierno las más problemáticas para los alérgicos son el chopo, el avellano y el enebro.

El problema de los antihistamínicos en la conducción

Para muchos conductores, los síntomas que les provoca la alergia son tales que necesitan recurrir a un tratamiento para poder aliviarlos y, si es posible, eliminarlos. Y es que el lagrimeo, los estornudos o los picores pueden derivar en problemas más graves y que suponen un importante deterioro de la calidad de vida, nos referimos a problemas respiratorios, a la fatiga, el asma o, incluso la depresión y la ansiedad.

Para estos conductores alérgicos, el tratamiento consiste en tomar antihistamínicos, un tipo de medicamento con importantes efectos secundarios que influyen en la conducción. El principal es la somnolencia pero también provoca mareos, visión borrosa, náuseas, descoordinación, ansiedad, sequedad de boca, tos, dolor de cabeza o palpitaciones. Si necesitas tomarlos y eres conductor deberás avisar a tu médico para que te recete los más adecuados.

En cualquier caso siempre es aconsejable evitar conducir cuando estamos en tratamiento médico y siempre que los síntomas de la alergia pongan en peligro nuestra seguridad durante la conducción.


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¿Es posible reducir los efectos de la alergia si vamos a conducir?

Una de las primeras medidas en las que se deben incidir es en el ambiente y estado del habitáculo. En épocas de polinización de plantas y flores es importante viajar en coche con las ventanillas cerradas. Para combatir el calor es preferible conectar el aire acondicionado o sistema de climatización ya que nos permitirá respirar un aire más limpio. Eso sí, revisa que no haya polvo en las salidas de ventilación, limpia con frecuencia los cristales, el salpicadero, las guarniciones de las puertas, la tapicería de los asientos, moquetas y techo. Es aconsejable que utilices productos específicos que se ofrecen en tiendas especializadas del automóvil y una aspiradora con filtro de agua para que la atmósfera del habitáculo sea más saludable. Un habitáculo limpio es clave para reducir los efectos de las alergias. Si viajas con perros y gatos dentro del vehículo, ten en cuenta que su pelo suele ser bastante alergénico.

También ayuda mucho utilizar un filtro de aire especial para combatir el polen. Se conocen como filtros HEPA de alta eficiencia o antipolen y se caracterizan porque utilizan carbón y Polifenol, y son capaces de neutralizar mucho mejor los alérgenos. Los filtros del sistema de ventilación reducen al máximo las partículas nocivas del aire, eliminan bacterias y gases, además de proteger el interior de las partículas del polen. Incluso se puede aumentar su eficacia utilizando un purificador de aire.

Es importante que el filtro esté en buen estado para que cumpla su función por lo que, dependiendo del volumen de polen, de la climatología y de lo que uses el vehículo, tendrás que sustituirlo cada seis o doce meses. El filtro del aire también ayuda a reducir la humedad en regiones donde hace más calor. En estas zonas es habitual que se formen pequeñas gotas en los cristales que provocan humedad y condensación dentro del habitáculo, una situación contra la que también actúan los filtros de aire.

La concentración de polen no es la misma a lo largo del día. Los momentos más sensibles coinciden con la salida y puesta de sol por lo que es recomendable evitar conducir un vehículo al amanecer o al atardecer. En cualquier caso, unas gafas de sol homologadas serán unas grandes aliadas para los conductores alérgicos, ya que sus ojos son mucho más sensibles a la luz y así reducirán el lagrimeo.

Ante los primeros síntomas de la alergia es muy importante no automedicarse. Consulta a tu médico porque él te podrá recetar los antihistamínicos que menos efectos secundarios tengan para la conducción, que suelen ser los denominados antihistamínicos de segunda generación –los que menos somnolencia producen–.

Si vamos a realizar un viaje sería conveniente adelantar el tratamiento unos días con la supervisión de un médico, que debe conocer esta circunstancia. Los primeros días, hasta que el organismo se adapta al tratamiento, los efectos sedantes son más evidentes.

Por supuesto, por nuestra seguridad al volante, nada de alcohol, y menos si tomamos antihistamínicos, ya que el alcohol agudizará los efectos sedantes de estos medicamentos.

Y ante una sintomatología muy intensa valora la posibilidad de dejar el coche aparcado y optar por otro método de transporte para llegar a tu destino. En la web de la Sociedad Española de Aerobiología (www.polenes.com) se pueden consultar los niveles de polen cada día, y en qué zonas de nuestra geografía existe una mayor concentración. También hay aplicaciones que nos permiten hacer esta consulta desde nuestro teléfono móvil antes de subirnos a nuestro coche.


FUENTE: RACE.ES